Breve historia de la Musicoterapia en México
Las primeras actividades de Musicoterapia en México se remontan a principios de los años 80. Un hito muy importante es la creación de la primera fundación en utilizar musicoterapia en México “Terapia y Educación I.A.P”, a cargo de Consuelo Deschamps y José Guillermo Villegas, quienes comenzaron a atender discapacidad a través de técnicas de musicoterapia, y además ofrecieron los primeros cursos de psicomúsica en el país.
Destaca la labor de la Mtra. Adriana Leonor Sepúlveda, quien se formó en Musicoterapia aplicada y autismo en Japón y creó el Centro de Autismo Xochicalli de la Universidad Intercontinental, donde coordinó e impartió Musicoterapia durante trece años. En 1994, fundó el Taller de Musicoterapia "Todos Somos Uno" en la Facultad de Música de la UNAM, que continúa en la actualidad. Ha escrito artículos y publicaciones científicas relacionadas con Musicoterapia y Educación Musical, y ha recibido reconocimientos por su trabajo y apoyo a personas con parálisis cerebral y después de 46 años de servicio dedicados a la Musicoterapia, ha sido reconocida como miembro honorario de esta Asociación.
México se hace presente en la constitución del Comité Latinoamericano de Musicoterapia (antes Secretariado Latinoamericano de Musicoterapia) a través de la musicoterapeuta mexicana, Mariela Petraglia, quién también impartió talleres y cursos en México desde los años 80.
Se desarrolló una línea de trabajo en musicoterapia con orientación humanista la cual ha sido considerada en compendios internacionales relacionados con la disciplina. Este modelo mexicano de Musicoterapia Humanista fue iniciado por el Maestro Víctor Muñoz, quien comenzó a impartir talleres y procesos formativos en esta línea a mediados de la década de 1980. Posteriormente, diversos profesionales formados en este enfoque contribuyeron al desarrollo de programas de formación, propuestas de intervención y elaboraciones teóricas, particularmente en el ámbito de la psicoterapia musical. Esta línea continúa desarrollándose y ampliando sus perspectivas metodológicas, expandiendo así el campo de aplicación de esta tradición dentro de la musicoterapia en México.
El modelo Guided Imaginary Music (GIM) comenzó a difundirse en México a partir de 1996, a través de la musicoterapeuta Ginger Clarkson, formada en Estados Unidos. Clarkson comenzó la impartición de talleres y formaciones en colaboración con otras instituciones, contribuyendo a que se expandiera esta metodología. Posteriormente, Clarkson continuó vinculada a la difusión de este modelo y colaboró también como académica en la Universidad de las Américas, manteniendo actividades formativas y clínicas relacionadas con la musicoterapia.
Destaca también el desarrollo de investigación en musicoterapia a través de la musicoterapeuta Esther Murow, entrenada por Ken Bruscia en Estados Unidos y quien a su regreso a nuestro país, realiza trabajo en diversas áreas, hacia finales de los años 80, incluyendo la práctica privada con niños con discapacidad. Inició el primer programa de musicoterapia en un sistema hospitalario, siendo la primera musicoterapeuta de tiempo completo en el Instituto Nacional de Psiquiatría. En este mismo lugar, desarrolló gran parte de sus investigaciones en conjunto con el instituto, lo que permitió fortalecer la presencia de la musicoterapia para otros profesionales de la salud.
Otra aportación muy importante es la labor de Araceli Onorio, musicoterapeuta Argentina, quien trabajó durante 16 años para el DIF del estado de Tabasco, desarrollando programas de musicoterapia social tanto en casas hogar como con niños en situación de calle, enfocándose en la promoción de la salud y el bienestar emocional de poblaciones vulnerables. Araceli Onorio es autora del libro “Musicoterapia Social: Alternativa Emancipadora de Promoción de Salud” en el que destaca cómo la musicoterapia puede ser una herramienta para fomentar la emancipación, el autoreconocimiento y las relaciones significativas entre pares.
Otro acontecimiento sobresaliente en la historia de la musicoterapia en México, fue la visita del Dr. Rolando Benenzon a nuestro país en 2009, lo que derivó en la creación del Centro Benenzon de Musicoterapia de México, con sede en la Facultad de Música de la Universidad Autónoma de Nuevo León, por parte de María Teresa Gómez Huerta y Juan Francisco Gómez Villalobos. Gracias a todos estos esfuerzos se empezaron a impartir entrenamientos en la Terapia Benenzon en México.
Otro hito importante es la inscripción en el Registro Nacional de Instituciones y Empresas Científicas y Tecnológicas (RENIECYT) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) de la primera organización de Musicoterapia (MusiCura S.C) por parte de la musicoterapeuta mexicana Dra. Eugenia Hernández Ruiz, quien se desempeña ahora como docente e investigadora de musicoterapia en los Estados Unidos, y colabora para importantes revistas de investigación en Musicoterapia. A través de su agencia, se han proporcionado servicios musicoterapia en práctica privada y en organizaciones como Fortaleza, Centro de Atención Integral a la Mujer y la Familia, A.C. y la Clínica Mexicana de Autismo y Alteraciones del Desarrollo, A.C. La Dra. Eugenia Hernández Ruiz se desempeña ahora como Delegada ante el Comité Latinoamericano d Musicoterapia.
Un hito muy importante en la historia de la Musicoterapia en México es la creación de la AMME. La Asociación de Musicoterapeutas en México fue fundada por Juan Carlos Camarena en 2018, a través de la cual México participa por primera vez en la Federación Mundial de Musicoterapia como miembro con derecho a voto y de igual manera, se integra como delegación al Comité Latinoamericano de Musicoterapia (CLAM); en 2025 se celebraría el IX Congreso Latinoamericano de Musicoterapia con sede en México por primera vez, coordinado por Juan Carlos Camarena como delegado de México ante el CLAM y Presidente en turno de la asociación.






La AMME ha trabajado en la difusión de la disciplina de forma gratuita a través de entrevistas con profesionales de diferentes países, así como en la definición de criterios para la regulación profesional y el establecimiento de categorías de afiliación que contemplen la diversidad de formaciones en el país.
El primer diplomado fundacional en musicoterapia impartido por una universidad en México del que se tiene registro es el Diplomado en Musicoterapia Clínica y Psicosocial, ofrecido por la Facultad de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), bajo la iniciativa de la musicoterapeuta danesa Elske de Jong. Asimismo, la Facultad de Estudios Superiores de Iztacala (UNAM) ha ofrecido cursos de musicoterapia impartidos por el Mtro. Horacio Hernández. Más recientemente, la Universidad Panamericana lanzó un diplomado fundacional en esta disciplina, coordinado por el Lic. Daniel Torres Araiza.
La lista de participantes es extensa y este es sólo un resumen de los hitos que en la AMME consideramos más sobresalientes en la historia de la Musicoterapia en México.
